
Hola, soy María
Isabel
«Peregrina del alma, fue en mi propio sufrir donde hallé aquello que tanto anhelaba: encontrarme a mí misma.»
Tras más de treinta años dedicados a la danza, en 2012 inicié un profundo proceso de transformación personal que me llevó al camino de la psicoterapia, la sanación interior y el acompañamiento humano. Desde entonces, mi vocación es acompañar a las personas en el entrenamiento de la mente, la sanación del alma y el desarrollo de la voluntad, movilizando la capacidad de autocuración y autoeducación que habita en cada ser humano.
Mi trabajo se inspira en una medicina para el alma, orientada a aliviar el sufrimiento innecesario y a despertar las facultades creadoras y sanadoras de cada persona. Acompaño procesos individuales, talleres, seminarios y retiros, y he colaborado con artistas y profesionales en España, Portugal, Italia e Irlanda. Actualmente colaboro con el Grupo de Estudios Waldorf de Cali.
Estoy formada en Terapia Transpersonal, Psicología Contemplativa y Arteterapia Hauschka. Soy psicoterapeuta y terapeuta artística con orientación antroposófica, siendo la Antroposofía de Rudolf Steiner una de las principales fuentes de inspiración de mi labor terapéutica y creativa. Continúo mi formación de manera permanente.
Estoy especializada en el entrenamiento y la sanación de la mente, con un enfoque central en la Terapia del Perdón, entendida como un camino hacia la paz interior, la libertad emocional y la responsabilidad personal.
Soy creadora y maestra de DucoArt.Escuela® y de los métodos Duco Danza, Despertar Flamenco y Crea Salud: Eres tu mejor medicina. He dirigido y presentado el programa de radio “Volver a Ti” y actualmente doy vida a la Asociación Dhamor: Tu Escuela para la Vida, un proyecto orientado al arte de educar, de sanar, y de vivir. Educar para la libertad.
Nací y vivo en Madrid. La danza fue mi primera maestra y el arte, el lenguaje que me devolvió la dignidad, el conocimiento y la capacidad de acompañar a otros desde la experiencia vivida. Soy madre de dos hijos, grandes maestros de mi vida, y mi camino personal y profesional ha sido —y sigue siendo— profundamente transformador.


